¿Patas de Pollo y Gelatina: Verdaderas Fuentes de Colágeno?

¿Patas de Pollo y Gelatina: Verdaderas Fuentes de Colágeno?

La doctora Sumaya Rodríguez Heinsen, experta en Nutrición Clínica y Medicina Estética, analiza una tendencia alimentaria que ha cobrado popularidad en las redes sociales.

La búsqueda de colágeno ha llevado a muchas personas, especialmente mayores de 50 años, a consumir patas de pollo y gelatina sin sabor. Sin embargo, la doctora Rodríguez Heinsen aclara que ingerir alimentos con colágeno no garantiza que este llegue directamente a la piel o las articulaciones.

Durante la digestión, el colágeno se descompone en aminoácidos y péptidos que el cuerpo utiliza según sus necesidades. Por lo tanto, no hay evidencia científica que respalde que el consumo de estos alimentos aumente significativamente la producción de colágeno o revierta los signos del envejecimiento.

La gelatina, derivada del colágeno, es popular entre quienes desean mantener la firmeza de la piel, pero consumirla no estimula directamente la producción de colágeno cutáneo. La doctora recomienda acompañar alimentos ricos en colágeno con vitamina C, que es esencial para la síntesis normal del colágeno.

No obstante, aumentar indiscriminadamente el consumo de vitamina C no incrementa la producción de colágeno en personas sin deficiencia. Los testimonios en línea han popularizado el caldo de huesos como un elixir antienvejecimiento, pero la evidencia científica es menos concluyente.

Algunos estudios sugieren beneficios de los suplementos de colágeno hidrolizado, pero estos resultados no se pueden extrapolar al consumo de caldo de huesos. Además, no hay estudios comparativos que demuestren que el caldo de patas de pollo sea superior al de res o cerdo.

Es importante no confundir el consumo de alimentos con colágeno con los suplementos de colágeno hidrolizado, que contienen dosis estandarizadas utilizadas en ensayos clínicos. La disminución de colágeno comienza entre los 25 y 30 años, influenciada por factores como la radiación ultravioleta y el tabaquismo.

Más allá de la alimentación, proteger la piel del sol, no fumar, hacer ejercicio y controlar enfermedades crónicas son estrategias clave para preservar la salud del organismo. La doctora Rodríguez Heinsen enfatiza la importancia de una dieta equilibrada que aporte proteínas, vitamina C, zinc y cobre, especialmente en adultos mayores.