Reforma de la Carrera Docente: Un Desafío Pendiente en República Dominicana
La Ley Orgánica de Educación 66-97 establece que el salario de los docentes en República Dominicana se compone de un salario fijo y otro variable, basado en incentivos como la titulación académica, el tiempo en servicio y la Evaluación del Desempeño Docente (EDD).
Mientras que los incentivos por titulación y antigüedad se aplican regularmente, la evaluación del desempeño docente presenta desafíos significativos. La última EDD, realizada en 2017, otorgó incentivos salariales de hasta un 32% para docentes clasificados como excelentes, pero también un 17% para aquellos con desempeño deficiente.
En 2026, se propuso una nueva escala de incentivos, reduciendo el máximo al 15% para docentes excelentes. Sin embargo, esto generó debates sobre derechos adquiridos y la motivación de los docentes.
Tras negociaciones, se acordó que los docentes con calificaciones entre 65 y 69 puntos recibirían un incentivo del 7%, condicionado a su participación en programas de capacitación. Este acuerdo aún está pendiente de implementación.
Curiosamente, solo el 7% de los docentes se ubicó en esta categoría, lo que plantea preguntas sobre la evaluación y clasificación de los docentes. La EDD fue inicialmente planificada para ser realizada por un ente externo, pero finalmente se contrató a un centro mexicano especializado.
El proceso de evaluación incluyó variables bajo el control de los docentes, como la evaluación por pares y la planificación de clases, lo que podría haber influido en los resultados. La objetividad y validez de los instrumentos utilizados también han sido cuestionadas.
A nivel internacional, países como Chile, Perú y Brasil han experimentado con incentivos vinculados al desempeño, con resultados mixtos. En República Dominicana, desde 2023, se implementa un bono para docentes que logran alfabetizar a un alto porcentaje de sus alumnos, lo que podría extenderse a otras áreas.
La revisión de la carrera docente debería considerar no solo la titulación y antigüedad, sino también la formación continua, la innovación pedagógica y los resultados de aprendizaje verificables. Los incentivos deben estar alineados con el aprendizaje de los estudiantes, que es el objetivo principal del sistema educativo.
La evaluación debe ser una herramienta para mejorar la enseñanza y reconocer el trabajo destacado, no un fin en sí misma. El éxito educativo se mide por el aprendizaje de los estudiantes, más allá de los títulos o años de servicio de los docentes.
