Reforma Policial: Más Allá de Salarios y Uniformes
Un trágico incidente en Herrera, donde un joven de 19 años perdió la vida a manos de un agente, ha desatado una ola de indignación. El presidente ha calificado al responsable como “un animal” y ha exigido justicia, pero la pregunta persiste: ¿por qué la reforma policial no ha logrado cambiar la conducta en las calles?
El gobierno presenta avances como el Plan 20 Mil y la cooperación internacional, junto con una disminución en la tasa de homicidios. Sin embargo, el proyecto de Ley Orgánica de la Policía sigue estancado en el Senado, mientras la ciudadanía observa abusos y falta de protocolos en los procedimientos policiales.
La reforma ha mejorado salarios y uniformes, pero no ha abordado el núcleo del problema: quién merece portar la autoridad del Estado y cómo se le exige rendir cuentas. Los ascensos deben basarse en mérito y desempeño verificable, no en favoritismos.
Es crucial certificar la capacidad técnica de los agentes mediante exámenes periódicos y consecuencias reales. Además, cada denuncia de abuso debe resolverse rápidamente para evitar la impunidad.
El autocontrol emocional es esencial; los agentes deben ser evaluados rigurosamente en su manejo emocional bajo presión. El respeto a la autoridad se construye sobre la legalidad y el profesionalismo.
Sin pilares como el mérito, la técnica, la disciplina, el autocontrol y el cumplimiento de la ley, cualquier reforma seguirá siendo solo papel. La diferencia debe notarse en el próximo encuentro ciudadano con la policía.
