República Dominicana: Hacia una Agenda Económica Sostenible
Cada gobierno debe contar con una agenda económica que actúe como su plan maestro, adaptándose a las circunstancias cambiantes. Factores como impuestos, inflación, tipo de cambio y precios del petróleo impactan directamente a la población y las empresas.
La agenda económica de un país no puede limitarse a responder a problemas inmediatos. Debe ser una guía constante que preserve los avances, mejore la productividad y prepare al país para un entorno internacional volátil.
La República Dominicana cuenta con sólidos fundamentos macroeconómicos. Según el Banco Central, el IMAE creció un 4.5% en los primeros siete meses de 2026, con proyecciones de crecimiento del PIB entre 4.0% y 4.5% para el año.
Para crecer de manera efectiva, la agenda nacional debe enfocarse en aumentar la productividad, mejorar la calidad de los servicios públicos y reducir gradualmente los subsidios no focalizados.
El sector privado y el empleo deben seguir siendo prioridades, apoyados por políticas monetarias y fiscales que promuevan la estabilidad y la inversión.
La economía dominicana ha mostrado resiliencia, pero para mantener un crecimiento sostenible se requieren reformas estructurales, como la seguridad social, el sector agua y la educación.
El sector energético enfrenta desafíos significativos, especialmente en la distribución, donde las pérdidas han aumentado. El Estado ha destinado grandes sumas para cubrir déficits, lo que requiere una reforma profunda.
El petróleo sigue siendo una vulnerabilidad estructural. En 2026, el subsidio a los combustibles superó los RD$30,000 millones, lo que resalta la necesidad de políticas fiscales sostenibles.
La República Dominicana debe capitalizar sus ventajas geográficas y económicas para diversificar sus exportaciones y aumentar la productividad.
Las proyecciones de crecimiento para 2027 y 2028 son optimistas, pero dependerán de la capacidad del Estado para implementar reformas y del sector privado para invertir.
