República Dominicana Sale del Mapa Mundial del Hambre, Según la FAO
Santo Domingo.- La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha confirmado que República Dominicana ha logrado reducir la prevalencia de la subalimentación por debajo del umbral internacional que define la condición de hambre.
Este logro se debe a las políticas implementadas por el Gobierno en producción agropecuaria, protección social y seguridad alimentaria. El director general de la FAO, Qu Dongyu, anunció que el país ha reducido la subalimentación a menos del 2.5 %, lo que lo excluye del mapa mundial del hambre.
Dongyu destacó que la experiencia de República Dominicana es un ejemplo para otros países, subrayando el compromiso político como el principal factor detrás de este éxito. “No importa el tamaño del país, sino el fuerte compromiso político del presidente, del ministro, de los agricultores y de la sociedad para luchar contra el hambre juntos”, afirmó.
El presidente Luis Abinader celebró este logro como un triunfo colectivo del país, resultado del trabajo conjunto entre el Estado, los productores agropecuarios, el sector privado, la academia, la sociedad civil y organismos internacionales.
Abinader señaló que el próximo desafío será consolidar estos avances mediante el fortalecimiento de la producción nacional, la agricultura familiar, la gestión del agua y la protección social, además de los sistemas de prevención ante riesgos climáticos.
El director general de la FAO invitó al presidente Abinader a participar como orador principal en el Foro Mundial de la Alimentación 2026 en Roma.
José Ignacio Paliza, ministro de la Presidencia y presidente del Consejo Nacional para la Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional (Conassan), explicó que la reducción de la subalimentación se logró gracias a una estrategia coordinada desde 2020, basada en cinco ejes fundamentales: disponibilidad de alimentos, acceso, alimentación y nutrición, cambio climático y gestión del riesgo, y gobernanza.
Paliza destacó que estas políticas han sido acompañadas por un aumento en la producción agropecuaria, que alcanzó 347 millones de quintales en 2025, impulsada por programas de financiamiento agrícola y tecnificación del riego.
