San Zenón: El Ciclón que Transformó Santo Domingo para Siempre
La mañana del 3 de septiembre de 1930, Santo Domingo despertó sin presagiar el cataclismo que se avecinaba. El ciclón San Zenón, con vientos de hasta 290 kilómetros por hora, devastó la capital dominicana, dejando una estela de destrucción y muerte.
José Enrique Delmonte Soñé recuerda cómo los capitaleños, curiosos, se acercaron al Paseo Presidente Billini para observar las olas. Sin embargo, la tarde trajo consigo la tragedia, transformando la ciudad en ruinas en cuestión de horas.
El periodista Oscar Delanoy y la educadora Abigaíl Mejía documentaron el horror vivido, con viviendas colapsando y miles de heridos y muertos bajo los escombros. La catástrofe no solo dejó entre 2,500 y 3,000 fallecidos, sino que también cambió la arquitectura y el futuro de Santo Domingo.
La madera, asociada a la vulnerabilidad, fue reemplazada por mampostería y hormigón, marcando una nueva era en la construcción. El Estado, bajo el régimen de Trujillo, aprovechó la reconstrucción para establecer políticas de edificación más seguras.
El ciclón también brindó a Trujillo una oportunidad política única, permitiéndole consolidar su poder y prometer un renacimiento para la ciudad. Sin embargo, la falta de planificación urbana dejó secuelas que aún afectan a Santo Domingo.
San Zenón sigue siendo un referente en la memoria colectiva dominicana, recordándonos la fragilidad ante la naturaleza y la capacidad de resurgir de las cenizas.
