Terremoto en Colombia Complica Acceso a Servicios de Salud Sexual y Reproductiva
El terremoto que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto ha dejado secuelas que van más allá de los daños materiales y las pérdidas humanas. Uno de los sectores más afectados es el de la salud sexual y reproductiva, que enfrenta serias dificultades en las zonas impactadas.
Según la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, 452,782 personas fueron afectadas en 16 departamentos, con un saldo de 331 fallecidos y 4,497 heridos. En este contexto, especialistas alertan sobre la interrupción de servicios esenciales como controles prenatales y tratamientos para infecciones de transmisión sexual.
Jovana Ocampo, investigadora en salud pública, advierte que las consecuencias de esta interrupción podrían manifestarse semanas o meses después del desastre. La atención a embarazadas de alto riesgo y el acceso a anticonceptivos son algunas de las necesidades urgentes.
El seguimiento a personas con VIH es crucial para garantizar la continuidad de sus tratamientos, a pesar de los problemas de movilidad y abastecimiento. Además, la atención a víctimas de violencia sexual y de género es una prioridad en la respuesta humanitaria.
La Fundación Oriéntame, que ofrece servicios de salud sexual en Colombia, ha tenido que suspender temporalmente la atención presencial en su sede de Dosquebradas debido a daños en la infraestructura. La telemedicina y la colaboración con organizaciones comunitarias han sido alternativas para continuar brindando servicios.
La distribución de medicamentos y suministros se ha visto afectada por los daños en carreteras y la saturación de los servicios de transporte. Las necesidades varían según el territorio, desde pruebas para ITS en Dosquebradas hasta productos para la gestión menstrual en Chocó.
La situación es especialmente crítica en los albergues para personas desplazadas, donde la falta de privacidad y acceso a servicios básicos complican aún más la situación. La planificación familiar y la higiene menstrual son prioridades en la respuesta a la emergencia.
La reconstrucción de la infraestructura sanitaria y el restablecimiento de vías son desafíos que podrían prolongar la recuperación de estos servicios por varios meses.
