Transparencia en la Deuda Pública: Un Imperativo para el Desarrollo Sostenible

Transparencia en la Deuda Pública: Un Imperativo para el Desarrollo Sostenible

La deuda pública de la República Dominicana continúa en aumento, pero el verdadero debate debe centrarse en la transparencia y el impacto de los préstamos aprobados. Es crucial que estos se vinculen a proyectos evaluados, con presupuestos claros y beneficios tangibles para la ciudadanía.

El economista Andy Dauhajre, en un artículo reciente, revisó la historia de la deuda dominicana, desde el empréstito Hartmont de 1869 hasta el presente. Este análisis histórico es fundamental, pero no suficiente. Es vital saber no solo cuánto se debe, sino para qué se ha utilizado el dinero prestado y qué resultados se han obtenido.

La regla de oro del endeudamiento público establece que la deuda es justificable cuando financia inversiones productivas y socialmente útiles. Sin embargo, esta regla solo se cumple si existe una trazabilidad clara entre la deuda, el presupuesto, el proyecto, el contrato y su ejecución.

Entre 2020 y 2025, la deuda pública dominicana aumentó de USD 44,600 millones a más de USD 61,500 millones. Este incremento no se debe únicamente a la deuda externa, ya que la deuda interna también tiene un peso significativo. La clave está en qué se ha financiado con esta deuda.

El Congreso Nacional aprobó préstamos por más de USD 10,100 millones entre 2020 y 2026, pero esta cifra no representa la totalidad de la deuda pública. Es esencial analizar quién financia estos préstamos y hacia qué sectores se dirigen, destacando áreas como transporte, agua, energía, y educación.

El sector transporte, por ejemplo, ha recibido una gran parte de los recursos, con proyectos como la ampliación del Metro de Santo Domingo y el Monorriel de Santiago. Sin embargo, es crucial evaluar estos proyectos no solo por su visibilidad política, sino por la solidez de sus estudios y la sostenibilidad de sus costos.

La deuda pública debe ser una herramienta de desarrollo que financie inversiones necesarias y socialmente rentables. Para lograrlo, es indispensable una matriz pública que relacione cada operación de deuda con el proyecto financiado, asegurando transparencia y rendición de cuentas.

La discusión sobre la deuda no debe limitarse a si esta sube o baja. Lo esencial es demostrar que cada dólar prestado está generando infraestructura útil y beneficios reales para la población. La trazabilidad de la deuda debe ser una obligación inmediata para garantizar que la deuda pública se traduzca en desarrollo sostenible.