Transparencia y Finanzas: La Economía de la Familia Real Británica
El rey Carlos III ha marcado un hito al convertirse en el primer monarca británico en revelar el pago de impuestos, sumando 30 millones de libras desde su ascenso al trono en septiembre de 2022.
Las finanzas de la familia real británica son un complejo entramado de ingresos y gastos. Sus fuentes de ingresos incluyen una subvención pública conocida como ‘Sovereign Grant’, así como propiedades inmobiliarias y territoriales.
La ‘Sovereign Grant’ es una asignación anual del gobierno británico que cubre funciones oficiales, mantenimiento de residencias reales, gastos de personal y desplazamientos. Esta asignación ha variado en los últimos años, alcanzando los 182 millones de dólares en 2026-2027.
No todos los gastos de la familia real están cubiertos por esta subvención. Los costos de seguridad se financian por separado con fondos públicos, y la ‘Sovereign Grant’ no está sujeta a impuestos.
La subvención está vinculada a los beneficios del ‘Crown Estate’, una empresa que gestiona el patrimonio inmobiliario de la Corona, valorado en 22,000 millones de dólares. Este patrimonio pertenece al monarca, pero no es de su propiedad privada.
En el año fiscal 2025-2026, el ‘Crown Estate’ generó un beneficio neto de 643 millones de dólares. Los ingresos privados del rey provienen del ducado de Lancaster, mientras que el príncipe Guillermo recibe ingresos del ducado de Cornualles.
Desde 1993, el monarca paga impuestos sobre la renta y las plusvalías de sus ingresos privados, aunque no está legalmente obligado. Carlos III y el príncipe Guillermo han pagado 40 y 26 millones de dólares en impuestos respectivamente desde 2022.
La transparencia financiera de la familia real ha sido objeto de escrutinio público, especialmente tras el incendio del Castillo de Windsor. Además, el rey posee propiedades personales como las fincas de Balmoral y Sandringham, heredadas de su madre.
