Universidades se unen para mejorar la salud mental en prisiones dominicanas

Universidades se unen para mejorar la salud mental en prisiones dominicanas

La atención psicológica en las cárceles dominicanas está recibiendo un impulso significativo gracias a la colaboración de nueve universidades del país. Esta acción busca beneficiar a más de 25 mil personas privadas de libertad mediante programas enfocados en salud mental, rehabilitación y reinserción social.

La iniciativa es liderada por la Oficina Nacional de Apoyo a la Reforma Penitenciaria, en alianza con el Departamento de Corrección y Rehabilitación de Puerto Rico y la Universidad Carlos Albizu. Esta última es reconocida por su especialización en psicología y ciencias del comportamiento, brindando un marco de referencia para el desarrollo de estos programas.

Las universidades involucradas incluyen a la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (Pucmm), y la Universidad Iberoamericana (Unibe), entre otras. Estas instituciones participarán en intervenciones dentro de los centros penitenciarios, con el objetivo de fortalecer la salud mental de los internos a través de talleres ocupacionales, artísticos y musicales.

La falta de profesionales de salud mental en el sistema penitenciario ha sido un desafío persistente. Al asumir la dirección de la Oficina Nacional de Apoyo a la Reforma Penitenciaria, Roberto Santana encontró que solo había 52 psicólogos para una población de 25 mil reclusos. Frente a esto, se está trabajando para incrementar el número de especialistas, con una meta intermedia de 125 profesionales.

El bienestar psicológico de los reclusos es un aspecto crítico que se ve influenciado por el entorno penitenciario. Alex Torres, subsecretario del Departamento de Corrección y Rehabilitación de Puerto Rico, destacó que el aislamiento, la separación de la familia y la incertidumbre sobre el futuro son factores que contribuyen a problemas emocionales en los encarcelados. En las cárceles del país, un 80% de los reclusos padece algún trastorno de salud mental, siendo la depresión y la ansiedad los más comunes.