Bitácora del Maestro: Crónicas Constitucionales desde el Aula Pública

Bitácora del Maestro: Crónicas Constitucionales desde el Aula Pública

El autor se prepara para iniciar un viaje educativo visitando liceos públicos para enseñar y aprender junto a los estudiantes. Esta iniciativa forma parte de una estrategia nacional llamada Constitución viva para todos y todas. Durante 40 semanas, impartirá clases en liceos y centros educativos, centrándose en estudiantes de 5to y 6to de secundaria. El objetivo es promover la educación ciudadana entre los jóvenes, que representan más del 28% de la matrícula nacional en este nivel educativo.

Dentro de poco, comenzaré una travesía significativa: entraré por las puertas de un liceo público con la emoción de aquel que no solo enseña, sino que también aprende. En los ojos de esos jóvenes se reflejará la República entera: curiosa, esperanzada, buscando su camino. Me presentaré ante ellos no como autoridad, sino como compañero de aprendizaje. Cada aula es un espejo donde se reflejará una pregunta crucial: ¿cómo hacer que la Constitución sea una vivencia real?

Este viaje no es un acto aislado ni una idea repentina. Es el comienzo de una estrategia nacional cuidadosamente planificada: Constitución viva para todos y todas. Durante 40 semanas, impartiré clases en liceos, politécnicos y centros de modalidad artística, centrándome en estudiantes de 5to y 6to de secundaria, quienes representan más del 28% de la matrícula nacional en este nivel. Son jóvenes a punto de enfrentar el mundo adulto, donde la educación ciudadana es más urgente que nunca.

Cada sesión se integra a la asignatura de Educación Moral, Cívica y Ética Ciudadana, incorporada al plan de estudios a partir de este año escolar. Garantizamos así pertinencia, legalidad y oportunidad. Esta estrategia se complementa con lo ya iniciado en niveles más tempranos, como la Constitución Animada, recurso que acerca el texto constitucional a la niñez y adolescencia. Se teje así una formación ciudadana coherente que acompaña al estudiante en todas sus etapas.

La Constitución no es un documento antiguo ni un texto distante. Es la brújula de nuestra dignidad. Por eso la enseñamos de manera cercana, clara y participativa. Hemos desarrollado una pedagogía que fusiona lo presencial con la tecnología: clases dinámicas, debates colectivos y contenido audiovisual disponible en plataformas digitales, para que cada estudiante dominicano, sin importar su ubicación, pueda conversar con la Constitución. En un país donde más del 60% de los jóvenes de secundaria nunca ha leído un artículo constitucional, el desafío es convertir la estadística en vivencia y el dato en conciencia.

Los indicadores sociales y económicos reflejan la magnitud de la labor: el 58% de los jóvenes desconfía de las instituciones (PNUD, 2024), y más del 32% de los dominicanos entre 18 y 24 años ni estudia ni trabaja (ONE, 2023). Estas cifras evidencian que la educación en valores y derechos fundamentales no es un lujo, sino una necesidad imperante a nivel nacional. Según el Banco Central, el país destina cerca del 4% de su PIB a la educación, pero el desafío crucial radica en asegurar la calidad y relevancia de lo enseñado. Esta estrategia se propone cerrar esa brecha.

El artículo 63 de nuestra Carta Magna establece que la educación es “un derecho de la persona y un deber del Estado, orientada al pleno desarrollo humano y al ejercicio responsable de la ciudadanía”. En base a este mandato se fundamenta esta iniciativa. Buscamos que los estudiantes no solo vean la Constitución como un texto legal, sino como un pilar de su identidad y un faro que guíe su camino en la sociedad.