Empresas privadas exploran la importación de combustibles
Empresas privadas en Cuba gestionan la importación de combustible por primera vez en casi 70 años, tras autorización del gobierno comunista. La escasez, agravada por sanciones de EE. UU., se intensificó en enero por bloqueo de Trump a envíos de petróleo venezolano. A raíz de la crisis energética, se permite importación privada de combustible desde inicios de febrero.
Empresas privadas en Cuba están tomando las riendas de la importación de combustible por primera vez en casi 70 años, tras la autorización del gobierno comunista. La escasez, agravada por las sanciones de EE. UU., ha llevado a una intensificación en enero debido al bloqueo de Trump a los envíos de petróleo venezolano. Como respuesta a la crisis energética, desde inicios de febrero se permite la importación privada de combustible.
Varias empresas privadas cubanas están involucradas en la gestión de importación de combustible, tras la autorización del gobierno comunista ante la escasez provocada por las sanciones de Washington. La crisis energética en la isla se ha visto agravada por el bloqueo de envíos de petróleo venezolano a Cuba después de la captura de Nicolás Maduro por fuerzas especiales de EE. UU.
El presidente Trump ha amenazado con aplicar aranceles a países que vendan hidrocarburos a La Habana, mientras las reservas de combustible de la isla se agotan. Ante esta situación, el gobierno autorizó la importación privada de combustible, un hecho sin precedentes en un país donde esta actividad ha sido monopolio estatal por décadas.
Empresarios cubanos han comenzado a importar combustible, como es el caso de un dueño de un negocio privado que pretende importar unos 25.000 litros de diésel desde Estados Unidos. Las importaciones se realizan bajo licencias emitidas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de EE. UU. Otras empresas privadas también están gestionando la compra de combustible en el Caribe y Europa.
A pesar de que Cuba produce petróleo, depende de las importaciones de diésel y gas licuado de petróleo (GLP). Estos combustibles son críticos en la isla, con impacto económico, social y político, ya que el GLP se utiliza para la cocción de alimentos y el diésel para la generación de electricidad, transporte, agricultura y sector hidráulico.
El gobierno cubano ha autorizado las importaciones privadas de combustible como parte de un paquete de medidas de emergencia que incluyó restricciones en la venta de gasolina y la suspensión de la comercialización de diésel. El ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera de Cuba ha anunciado que se facilitará a cualquier empresa la adquisición de combustible.
En resumen, Cuba está dando un giro inesperado en su política energética al permitir que empresas privadas importen combustible para hacer frente a la crisis. Esta medida sin precedentes marca un cambio significativo en un país donde el monopolio estatal ha sido la norma durante décadas.
