La ineficacia del sistema de protección a mujeres en riesgo

La ineficacia del sistema de protección a mujeres en riesgo

La reciente tragedia de Esmeralda Moronta ha puesto en evidencia las deficiencias del sistema de protección para mujeres en riesgo. Este esquema se limita a ofrecer refugio temporal en casas de acogida, mientras que los agresores continúan libres, dejando a la víctima en una situación de vulnerabilidad constante. Esmeralda decidió no acogerse a este plan y, desafortunadamente, fue asesinada al salir de la Fiscalía.

Este no es un caso aislado. Menos de un mes antes, en las inmediaciones del Palacio de Justicia de Santiago, el conductor D. Abreu fue asesinado por motoconchistas, otro ejemplo de la ineficacia del sistema para proteger a ciudadanos que buscan ayuda.

El Ministerio Público aseguró que Esmeralda había rechazado la ayuda, pero la ambigüedad en la redacción de los documentos oficiales demuestra la confusión que existe entre la identificación de la víctima y el victimario. Aunque las casas de acogida proporcionan un resguardo temporal, no atacan la raíz del problema: el agresor. Las campañas educativas y las charlas de reeducación no están dando los resultados esperados, como lo muestran las estadísticas de las mujeres asesinadas en las primeras semanas de mayo.

El entorno de una mujer en peligro, compuesto por su familia y amigos, debe ser su primer escudo. Sin embargo, muchas veces carecen de orientación sobre cómo actuar, si deben denunciar incluso cuando ella no quiera, o si deben tomar medidas más drásticas. Una campaña bien dirigida podría ofrecer las instrucciones necesarias para que estos allegados puedan brindar un apoyo efectivo. Al final, una víctima de maltrato no siempre tiene la claridad para tomar decisiones, pero su entorno sí debería tener las herramientas para hacerlo.