Médicos Sin Fronteras detiene su asistencia por amenazas de pandillas

Médicos Sin Fronteras detiene su asistencia por amenazas de pandillas

La organización humanitaria Médicos Sin Fronteras suspendió sus servicios en una clínica en el barrio Bel-Air de la capital de Haití debido a los enfrentamientos entre la policía y grupos armados. La clínica proporcionaba los únicos servicios médicos en la zona, atendiendo a miles de pacientes mensualmente. La banda Krache Dife controla Bel-Air, parte de la coalición Viv Ansanm. Siete voluntarios comunitarios quedaron atrapados en la clínica durante enfrentamientos violentos entre la policía y hombres armados.

La organización humanitaria Médicos Sin Fronteras ha tenido que suspender sus servicios en una clínica ubicada en el barrio Bel-Air de la capital de Haití, debido a los enfrentamientos entre la policía y grupos armados. Este barrio era el único lugar donde los residentes podían acceder a servicios médicos, atendiendo a miles de pacientes cada mes. La zona está bajo el control de la banda Krache Dife, parte de la coalición Viv Ansanm, que significa “Viviendo Juntos”.

Durante los recientes enfrentamientos violentos entre la policía y hombres armados, siete voluntarios comunitarios quedaron atrapados en la clínica, resultando en la tragedia de un exvoluntario gravemente herido que perdió la vida en la puerta del edificio. Médicos Sin Fronteras ha destacado que esta situación no es un caso aislado, habiendo tenido que suspender servicios anteriormente debido a la violencia en la región.

La situación en Haití es crítica, con alrededor del 60% de las instalaciones de salud en Puerto Príncipe cerradas o inoperativas, incluido el hospital general de Haití. La violencia en el país ha cobrado la vida de al menos 1.247 personas entre julio y septiembre, dejando a otras 710 heridas, según cifras de las Naciones Unidas. Además, más de 1.4 millones de personas han sido desplazadas en los últimos años debido a la violencia continua.

En respuesta a esta crisis, una misión respaldada por la ONU, liderada por policías kenianos, está apoyando a un departamento de policía haitiano con escasos recursos para combatir las bandas. Esta misión, que se inició a mediados de 2024, aún no cuenta con el personal ni los fondos necesarios para operar con plenitud, lo que dificulta su labor en un entorno tan complejo como el de Haití.