Papa León XIV y arzobispa de Canterbury abogan por la unidad de los cristianos en busca de paz mundial
Ciudad del Vaticano.- Este lunes se llevó a cabo un encuentro histórico entre el papa León XIV y Sarah Mullally, la primera mujer en liderar la Iglesia anglicana. En esta reunión, el pontífice hizo hincapié en la importancia de la unidad entre los cristianos frente a las adversidades globales, destacando la urgencia de llevar la paz de Cristo a un mundo que sufre.
Sarah Mullally, que asumió el liderazgo del anglicanismo mundial en marzo de este año, representa una fe con 97 millones de seguidores. Su visita a Roma, que se enmarca en una peregrinación de cuatro días, no coincidió con la reciente visita del rey Carlos III del Reino Unido al Vaticano, donde se celebró una oración ecuménica sin precedentes en la Capilla Sixtina.
Durante su discurso, el papa León XIV destacó la necesidad de ser “mensajeros de paz” y recordó que Jesús siempre respondió a la violencia con serenidad, instando a los líderes cristianos a seguir ese ejemplo. Asimismo, subrayó que las divisiones dentro de la cristiandad debilitan la capacidad de difundir el evangelio y abogó por un constante esfuerzo para eliminar barreras que dificultan la proclamación del mensaje cristiano.
La reunión también abordó las diferencias históricas entre ambas iglesias, como la no aceptación de la autoridad papal por parte de los anglicanos y las diferencias en sus prácticas religiosas. Sin embargo, el papa destacó la importancia de trabajar juntos a pesar de estas discrepancias para proclamar el mensaje de Cristo al mundo.
Posteriormente, ambos líderes se dirigieron a la Capilla Urbano VIII para un momento de oración. Mullally, en su intervención, llamó a la colaboración por el bien común y destacó la importancia de construir puentes en lugar de muros, enfatizando el compromiso con los más necesitados y la victoria de la vida sobre la muerte.
La arzobispa concluyó su discurso reafirmando su unión en oración con el papa por la paz, la justicia y el descubrimiento de la plenitud de vida que ofrece Dios. De esta manera, el encuentro se consolidó como un paso significativo hacia el entendimiento y la cooperación entre ambas confesiones cristianas en un mundo que demanda unidad y paz.
