Revelación de Héctor Trujillo sobre la muerte del general Ludovino Fernández en 1958

Revelación de Héctor Trujillo sobre la muerte del general Ludovino Fernández en 1958

Héctor B. Trujillo, sobrino del dictador Rafael Leónidas Trujillo, compartió en Unicaribe un episodio desconocido sobre la muerte del general Ludovino Fernández en 1958, relacionado con su tío Ney Lluberes y “chismes” del Gobierno. La degradación del general Wilne Lluberes y la asunción de Fernández en San Juan de la Maguana generaron tensiones que desencadenaron el incidente.

Héctor B. Trujillo, sobrino del dictador Rafael Leónidas Trujillo, reveló en la Universidad del Caribe (Unicaribe) un intrigante episodio relacionado con la muerte del general Ludovino Fernández en 1958. Este suceso oscuro involucró a su tío Ney Lluberes y a rumores en el Gobierno que desencadenaron una serie de eventos sorprendentes.

Antes del incidente, el general Wilne Lluberes fue degradado por un rumor falso, lo que llevó a la asunción de Fernández en San Juan de la Maguana y a la posterior tragedia. Según Héctor Trujillo, el ascenso de Fernández generó tensiones que desencadenaron el fatídico suceso.

En un emotivo relato, Héctor compartió que su primo José Abraham Lluberes Justo se sentía culpable de la tragedia y confesó que, en 1980, descubrió la verdad detrás de los eventos. José Abraham reveló que su tío Ney iba a ser ascendido a general el mismo día de la tragedia, pero un giro inesperado truncó su destino.

La versión de Héctor sugiere que Ney Lluberes habría causado la muerte de Ludovino Fernández, impidiendo así su ascenso. Los primeros rumores apuntaban a Fernández como la fuente de los chismes que llevaron a la degradación de Lluberes, pero más tarde se supo que la fuente original fue un primo, cuya identidad no fue confirmada.

En un momento conmovedor, Héctor recordó cómo, a los 12 años, fue enviado por su madre al Malecón para solicitar al dictador el envío del cuerpo de Ney a la familia. Durante el velorio, el general Juan Thomas Díaz reveló a su madre que el ascenso a general no era para él, sino para Ney, información que no se hizo pública hasta 1980.

Esta fascinante historia, compartida por Héctor Trujillo en un conversatorio, arroja luz sobre un episodio poco conocido de la historia dominicana y revela los entresijos de un pasado lleno de intrigas y giros inesperados.