Colí: El Emblema Alado de los Juegos Santo Domingo 2026
La mascota oficial de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, Colí, se inspira en el barrancolí, un ave que simboliza la riqueza natural de las Antillas Mayores. Esta pequeña ave es un tesoro compartido por República Dominicana, Haití, Cuba, Jamaica y Puerto Rico.
El barrancolí, conocido científicamente como Todus subulatus, pertenece a la familia Todidae, un grupo de aves exclusivo de las Antillas Mayores. En La Española, esta familia tiene un lugar especial, siendo el único lugar donde evolucionaron dos especies distintas.
La historia de esta familia de aves se remonta a más de 35 millones de años, con fósiles del género extinto †Palaeotodus encontrados en Wyoming, EE.UU. El aislamiento geográfico de las islas favoreció la evolución de las cinco especies actuales, todas restringidas a las Antillas Mayores.
Colí, con su plumaje verde brillante y garganta roja, no solo representa un evento deportivo, sino también una rica historia de biodiversidad y evolución. Esta ave habita en bosques secos y zonas rurales de República Dominicana y Haití, donde caza insectos con vuelos cortos y precisos.
El barrancolí es conocido por excavar túneles en barrancos para anidar, una característica común en toda la familia Todidae. La segunda especie de La Española, menos conocida, habita en bosques húmedos y montañosos, y se distingue por su morfología y vocalizaciones.
En Cuba, el representante de esta familia es conocido por su colorido plumaje, mientras que en Jamaica y Puerto Rico, los tódidos son admirados por sus características únicas. A pesar de sus diferencias, todas las especies comparten un origen común y son parte de un patrimonio natural que trasciende fronteras.
Actualmente, las cinco especies de tódidos están clasificadas como de preocupación menor por la UICN. Sin embargo, su supervivencia depende de la conservación de sus hábitats naturales en las islas.
Colí, más allá de ser una mascota, destaca la importancia de proteger esta familia de aves únicas en el mundo. Su historia es un recordatorio de la evolución y biodiversidad que aún perdura en las Antillas Mayores.
