Desafíos del Gasto Público en Tiempos de Austeridad
El Gobierno dominicano ha anunciado un plan de austeridad con el objetivo de ahorrar RD$40,000 millones, en respuesta a una situación fiscal apremiante. En un contexto global de presión sobre los precios del petróleo y mayores demandas fiscales, la disciplina en el gasto se vuelve esencial para mantener la estabilidad.
El verdadero reto no es solo reducir el gasto, sino decidir cómo priorizar el gasto público social. Las políticas de austeridad implican decisiones que afectan tanto el balance fiscal como la capacidad del Estado para ofrecer protección social en tiempos difíciles.
Una medida destacada ha sido la reducción del 50% en la asignación a los partidos políticos, lo que ha generado debate público. Aunque esta decisión es simbólica, su impacto fiscal es limitado, representando solo un 2% del objetivo total de ahorro.
El foco principal debe estar en el gasto social, que representa una parte significativa del presupuesto. Entre 2021 y 2025, las transferencias sociales han movilizado cerca de RD$270,000 millones, lo que sugiere que mejorar su eficiencia podría tener un impacto fiscal considerable.
Actualmente, existe una brecha en la asignación del gasto social. Aunque la pobreza afecta al 17% de los hogares, los programas de transferencias alcanzan a más de 1.4 millones de hogares. Esta desalineación podría representar un gasto innecesario de RD$20,000 a RD$25,000 millones anuales.
Además, la reciente integración de funciones en el sistema de protección social ha debilitado los controles institucionales, lo que dificulta la verificación independiente y la eficiencia del gasto.
Para enfrentar estos desafíos, es crucial actualizar el SIUBEN para mejorar la focalización, fortalecer los mecanismos de pago y control, y aumentar la transparencia para permitir auditorías y rendición de cuentas.
En tiempos de crisis, la clave no es solo ajustar, sino priorizar con precisión el gasto público social para garantizar su sostenibilidad y eficacia.
