El Círculo Vicioso de las Obras Públicas en República Dominicana
La República Dominicana enfrenta un problema recurrente con sus obras públicas: la falta de mantenimiento adecuado que lleva a costosas reconstrucciones.
Durante años, los gobiernos han inaugurado infraestructuras sin prever los recursos necesarios para su conservación. Esto ha resultado en un ciclo de deterioro que obliga al Estado a rehabilitar, reconstruir o incluso demoler y volver a construir.
Este patrón se observa en diversas instalaciones, desde complejos deportivos hasta hospitales y carreteras. Un ejemplo reciente es la inversión de 9,000 millones de pesos en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, que incluye tanto adecuaciones como nuevas construcciones.
El presidente Luis Abinader ha reconocido el estado deplorable de algunas infraestructuras, como el estadio Félix Sánchez, y ha pedido establecer mecanismos permanentes para su conservación.
Un censo de Bienes Nacionales reveló propiedades estatales abandonadas o subutilizadas, lo que ha llevado a un programa de recuperación que abarca 64 inmuebles, con una inversión de 762 millones de pesos.
El Estado gasta entre 10,000 y 12,000 millones de pesos al año en alquileres, y espera ahorrar 8,000 millones mediante la recuperación de sus propiedades, destinando los 4,000 millones restantes a su mantenimiento.
El deterioro de puentes es otro ejemplo del costo de postergar el mantenimiento. El gobierno ha iniciado un programa para intervenir 220 estructuras, con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo para otras 150.
Las plantas de tratamiento de aguas residuales en el Gran Santo Domingo también reflejan este problema, con solo siete de 19 operativas. La CAASD ha anunciado la rehabilitación de cinco plantas por 780 millones de pesos.
El sistema de acueductos no es ajeno a esta situación. El Noriega I y II han requerido inversiones millonarias para su rehabilitación tras años de abandono.
El Acuario Nacional y la Biblioteca Pedro Mir son ejemplos de infraestructuras que han sufrido por la falta de mantenimiento, requiriendo inversiones significativas para su renovación.
El sistema hospitalario también ha sido afectado, con hospitales como el Moscoso Puello y el Darío Contreras enfrentando múltiples intervenciones costosas.
El gobierno ha comenzado a reconocer la necesidad de una política sostenida de mantenimiento. En febrero de 2026, Abinader asignó 2,500 millones de pesos al Ministerio de Obras Públicas para abordar las situaciones críticas detectadas.
La clave está en presupuestar la conservación desde el inicio, inspeccionar regularmente y actuar antes de que una reparación se convierta en una reconstrucción millonaria.
