El Debate sobre la Electricidad Prepago: ¿Ahorro o Mayor Gasto?
En Santo Domingo, la modalidad de compra de electricidad prepago, similar a una recarga de celular, ha transformado la gestión del servicio eléctrico en sectores populares. Sin embargo, persiste la duda entre los usuarios: ¿realmente se ahorra o se gasta más?
En Cristo Rey, un sector donde se implementa este sistema, las opiniones varían según la situación económica de cada hogar. Algunos residentes afirman que ahora manejan mejor su presupuesto y consumen menos energía, mientras que otros sienten que las recargas frecuentes se convierten en un gasto constante, generando estrés e incertidumbre.
El sistema prepago permite la compra anticipada de energía en kilovatios-hora (kWh). A medida que se consume electricidad, el saldo disminuye hasta agotarse, momento en el cual el servicio se suspende automáticamente hasta realizar una nueva recarga.
Implementado hace más de una década para reducir pérdidas de las distribuidoras y fomentar la cultura de pago en zonas con alta morosidad, el modelo permite a los usuarios adquirir solo la cantidad de energía que su presupuesto permite.
Julio García, usuario del sistema, asegura que ahora gasta menos en electricidad, controlando mejor el uso de los electrodomésticos. Fernando Turbí también destaca la flexibilidad de adaptar el gasto al dinero disponible, aunque no ha reducido el monto destinado a electricidad.
Por otro lado, Tamara La Antigua relata que debe recargar frecuentemente para mantener el servicio y a veces se queda sin electricidad por falta de dinero para una nueva recarga. Juan Carlos, dueño de un negocio, coincide en que el sistema no ahorra, sino que obliga a controlar el consumo para evitar cortes inmediatos.
Las experiencias en Cristo Rey reflejan que el sistema prepago ha cambiado la relación de los usuarios con la electricidad. Para algunos, es una herramienta para evitar deudas y controlar gastos, mientras que para otros, especialmente con ingresos limitados o negocios de alto consumo, representa una presión económica constante.
