Escándalo en el Patronato Cibaeño: Dosis Incompletas y Facturación Fraudulenta en Caso Onco14

Escándalo en el Patronato Cibaeño: Dosis Incompletas y Facturación Fraudulenta en Caso Onco14

En un impactante giro de eventos, Héctor Antonio Lora Cruceta, ex presidente del Patronato Cibaeño Contra el Cáncer, ha sido señalado como el principal imputado en el caso Onco14. Según el Ministerio Público, Lora Cruceta habría ordenado la entrega de dosis incompletas a pacientes de cáncer afiliados al Seguro Nacional de Salud (SeNaSa), mientras se facturaba la dosis completa.

La investigación revela que en el área de quimioterapia ambulatoria, el personal de farmacia dividía un frasco de medicamento entre dos pacientes, pero facturaba a SeNaSa un frasco completo para cada uno. Este esquema generó un cobro duplicado, perjudicando tanto a los pacientes como al patrimonio del seguro estatal.

Además, se descubrió que se facturaban medicamentos biológicos originales mientras se despachaban equivalentes genéricos de menor costo. Esta práctica ilícita generó una diferencia económica en perjuicio de los pacientes y de SeNaSa.

El impacto financiero de estas acciones fue significativo. A pesar de las facturaciones millonarias a SeNaSa, auditorías preliminares revelaron cuentas por cobrar de RD$104,275,183.41 al 15 de octubre de 2025. Sin embargo, la farmacia interna enfrentaba un desabastecimiento crítico y una deuda considerable con proveedores farmacéuticos.

Otro aspecto alarmante de la investigación es la presunta privatización ilícita de habitaciones destinadas a pacientes oncológicos. Lora Cruceta habría transformado habitaciones comunes en privadas, obligando a los pacientes a asumir costos adicionales, incrementando así los ingresos del centro.

Pacientes sin recursos para costear estas habitaciones, cuyos precios oscilaban entre RD$3,500 y RD$5,000 por noche, debían esperar por una habitación compartida, lo que agravaba su situación de salud.

El Instituto Oncológico Regional del Cibao (IORC), gestionado por el Patronato, es una Asociación Sin Fines de Lucro, y su finalidad principal es la prestación de servicios, no el lucro económico.

La investigación también señala que la habitación 204 era reservada para cirugías estéticas, limitando su disponibilidad para pacientes oncológicos. Esto obligaba a algunos pacientes a recibir tratamientos en áreas de emergencia o pasillos, exponiéndolos a riesgos de infecciones.

Los imputados en este caso son Héctor Antonio Lora Cruceta, su actual esposa Luisa Yasiris Guzmán, y su exesposa Dilcia Isabel Vargas Sánchez. Este caso revela un preocupante esquema de fraude y negligencia que pone en riesgo la vida de los pacientes.