Futuro del Arroz Dominicano en la Encrucijada Comercial
En República Dominicana, el arroz se encuentra en el centro de un debate crucial sobre su futuro en el mercado internacional. Con un arancel del 99% protegiendo el producto nacional de importaciones masivas, se busca salvaguardar una industria que sostiene cientos de miles de empleos y es vital para la economía rural.
El DR-Cafta, acuerdo que ha dado dos décadas de transición, plantea ahora el reto de si el arroz dominicano puede competir sin esta protección arancelaria. El gobierno del presidente Luis Abinader ha decidido mantener el mercado cerrado a grandes importaciones, permitiendo solo 23,300 toneladas métricas libres de aranceles desde Estados Unidos.
Esta política se mantendrá hasta que el Consejo Nacional para la Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional (Conassan) recomiende lo contrario. Según datos oficiales, el cultivo de arroz representa más del 20% del valor bruto de la producción agropecuaria, generando más de 300,000 empleos directos e indirectos.
El impacto de una crisis en el sector arrocero podría extenderse más allá de los agricultores, afectando a factorías, transportistas, comerciantes y otros actores económicos en las comunidades productoras. El arroz se cultiva en 21 provincias, lo que subraya su importancia en la política de seguridad alimentaria del gobierno.
Actualmente, el país tiene más de cinco millones de quintales de arroz almacenados, con una producción programada para superar los 14 millones de quintales en 2026. Esta autosuficiencia es vista como un escudo frente a las fluctuaciones del mercado internacional y las crisis geopolíticas.
El presidente Abinader ha enfatizado que la seguridad alimentaria es una cuestión de seguridad nacional, y ha ordenado medidas para proteger a los productores locales frente a la desgravación del DR-Cafta. El Decreto 693-24 es una manifestación de esta política, buscando asegurar el futuro del arroz dominicano.
