Impacto del Cambio Climático en la Agricultura Global: Un Futuro Preocupante

Impacto del Cambio Climático en la Agricultura Global: Un Futuro Preocupante

Casi la mitad de la población mundial podría enfrentar un futuro en regiones agrícolas en declive, según un estudio reciente.

Investigadores del Instituto de Análisis Económico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas han desarrollado una herramienta innovadora llamada CADI, que evalúa cómo el cambio climático afecta la capacidad agrícola global.

Esta plataforma proporciona estimaciones sobre la disminución de la producción agrícola debido al cambio climático, basándose en diferentes escenarios proyectados por el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático.

Los resultados de la investigación son alarmantes: el cambio climático ya está reduciendo la producción de alimentos para millones de personas en todo el mundo.

Un 16 % de las tierras cultivables ha perdido más del 10 % de su productividad potencial entre 1980-2000 y 2000-2020, siendo las regiones tropicales las más afectadas.

En Europa, el norte y las zonas de mayor altitud están viendo un aumento en su potencial agrícola, mientras que el sur, incluida la península ibérica, experimenta pérdidas significativas.

En España, regiones como la cornisa cantábrica y los Pirineos están ganando productividad, mientras que el interior y el centro-este sufren pérdidas severas.

A pesar de las ganancias en algunas latitudes altas, estas parten de niveles de producción muy bajos, lo que limita su impacto en términos absolutos.

Para el periodo 2041-2060, se estima que un 50 % de la población mundial podría vivir en áreas agrícolas en declive, con un pequeño número de zonas críticas concentrando la mayoría de las pérdidas.

Un 25 % de los países podría concentrar entre el 85 y el 90 % de las pérdidas agrícolas globales, generando desigualdades tanto entre países como dentro de ellos.

Estas tensiones podrían provocar conflictos internos y entre naciones, advierten los investigadores.

CADI compara la productividad agrícola bajo diferentes climas y períodos, utilizando datos históricos de la FAO y el programa Copérnico para proyectar escenarios futuros hasta el año 2100.