La Sabiduría de la Madre Naturaleza Frente a la Ingratitud Humana

La Sabiduría de la Madre Naturaleza Frente a la Ingratitud Humana

La naturaleza nos ofrece su generosidad mientras la humanidad responde con ingratitud.

El cielo se oscurece sin lluvia, y el calor persiste sin alivio. La lluvia, cuando cae, ya no refresca, solo humedece.

Las hojas de los árboles permanecen inmóviles, como si contuvieran la respiración. La brisa, un recuerdo lejano que los abuelos narran y los niños ya no conocen.

Esto no es solo clima, es un juicio. Madre naturaleza, maestra sabia, enseñas con ciclos, no con gritos.

Sufres los embates de tus hijos ingratos, pero respondes con consecuencias, no con venganza.

Nos ofreces flores cuando te despojamos de bosques, un mar cuando te robamos orillas, y aliento cuando tus pulmones verdes arden.

Cada río contaminado, cada grado que sube, cada árbol que cae en silencio, es una advertencia de nuestra extinción.

¿Cuándo te dejaremos existir en paz? Preservarte no es caridad, es un mandato ineludible.

Tu generosidad es el templo, el techo y la cuna de la vida humana. Sin ti, solo hay vacío.

A pesar de las agresiones, tu bondad persiste. Nos desarmas con tu nobleza y obstinación de madre.

No hay futuro sin ti. Protegerte y preservarte no es una opción, es vivir.

Sin ti, solo queda la extinción.