Transformación en la Crianza: Un Cambio de Paradigma en los Hogares Dominicanos

Transformación en la Crianza: Un Cambio de Paradigma en los Hogares Dominicanos

Santo Domingo.- En un esfuerzo por transformar la crianza en los hogares dominicanos, muchos padres han comenzado a adoptar métodos más conscientes y menos violentos. Este cambio ha sido impulsado por un programa conjunto de UNICEF, INAIPI y el Ministerio de Educación, que ha logrado reducir las prácticas de disciplina violenta del 46 % al 32 % entre 2,216 familias participantes.

El programa ha promovido el diálogo, el afecto y el respeto, alcanzando un 87 % de aceptación entre los participantes. Carlos Carrera, representante de UNICEF en República Dominicana, destacó cómo estas cifras reflejan transformaciones significativas en la dinámica familiar, donde ahora se prioriza el diálogo sobre el castigo.

A pesar de estos avances, la violencia sigue siendo común en muchos hogares. Según la Encuesta Nacional de Hogares de Propósitos Múltiples (ENHOGAR-MICS 2019), el 63.5 % de los niños entre 1 y 14 años ha experimentado algún tipo de disciplina violenta, y el 46 % ha sufrido castigos físicos.

Especialistas advierten que la violencia está profundamente normalizada en la crianza, con muchos padres replicando los modelos que vivieron en su niñez. El psicólogo Julio Sánchez señala que la violencia familiar a menudo se debe a una acumulación de experiencias emocionales no resueltas.

La psicóloga infantil Marina Orbe advierte que los daños emocionales del maltrato pueden pasar desapercibidos hasta que afectan gravemente el desarrollo de los niños. Crecer en entornos violentos incrementa el riesgo de problemas de salud mental y dificultades de aprendizaje.

El programa también ha fomentado la participación de los hombres en la crianza, aumentando su involucramiento en actividades de estimulación temprana del 13 % al 15 %. UNICEF subraya la importancia de estas acciones para fortalecer los vínculos afectivos y prevenir la violencia desde la infancia.

Aunque los resultados son alentadores, el desafío de transformar prácticas de crianza arraigadas sigue siendo enorme. En un país donde la mayoría de los niños ha estado expuesto a métodos violentos de disciplina, el cambio requiere un esfuerzo continuo de familias, instituciones y comunidades.