Revisión Urgente de los Derechos de las Adolescentes en Casos de Embarazo

Revisión Urgente de los Derechos de las Adolescentes en Casos de Embarazo

Datos preocupantes indican que una de cada cinco adolescentes ha sido madre o ha estado embarazada, subrayando la urgencia de revisar la legislación actual.

Cuando una decisión afecta a una niña o adolescente, el principio del interés superior del niño debe ser prioritario. La Constitución dominicana, junto con la Convención sobre los Derechos del Niño y la ley 136-03, obliga a la familia, sociedad y Estado a proteger sus derechos.

Este mandato es crucial para el Poder Legislativo al aprobar normas que impactan la vida y salud de niñas y adolescentes. Con la inminente modificación del Código Penal, es vital reconsiderar la penalización absoluta del aborto y su impacto en menores de edad.

Una niña embarazada sigue siendo una persona en desarrollo, con derechos propios y merecedora de protección especial del Estado.

Esta protección debe intensificarse en casos de violación, incesto, riesgo para la vida o salud de la menor, o inviabilidad fetal. En estas situaciones, conocidas como las tres causales, el Estado debe considerar el bienestar integral de la niña.

El derecho a la vida incluye la supervivencia, desarrollo integral y dignidad. En República Dominicana, una de cada cinco adolescentes entre 15 y 19 años ha sido madre o ha estado embarazada, y el 2.1% de las niñas de 10 a 14 años ya ha tenido un hijo.

Entre 2019 y mayo de 2025, se registraron más de 16,000 casos de abuso sexual contra menores. Estas cifras reflejan a niñas y adolescentes víctimas de abuso y desprotección.

Forzar a una niña a continuar un embarazo producto de violación o incesto puede perpetuar la violencia inicial. La prohibición penal no debe impedir al personal médico proteger la vida y salud de una menor.

También debe considerarse el sufrimiento de continuar un embarazo con un feto inviable. Obligar a una niña a pasar por esto sin considerar su salud y dignidad puede ser una forma de violencia institucional.

Reconocer las tres causales no obliga a interrumpir un embarazo, sino que evita que el Estado imponga una única respuesta.

El Congreso Nacional tiene la oportunidad de priorizar el interés superior de las niñas y adolescentes en la legislación penal, protegiendo especialmente a las más vulnerables.

Incorporar las tres causales significa reconocer que la vida, salud y dignidad de las niñas y adolescentes también importan.